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10 Jan

Restaurante Terroir en el Hotel Grums de Barcelona.


Esta noche me encuentro en un lugar distinto, muy especial: Restaurant Terroir Barcelona en el Hotel Grums de Barcelona. ¿Y por qué es un lugar especial? Muy sencillo, cenaremos en medio de un huerto urbano en el centro de la ciudad. La apuesta del Terroir es clara: productos de proximidad y temporada a los que no se les enmascara. La frescura es la clave. También definiría como una persona próxima, especial y que desprende frescura a mi invitado de esta noche, Octavi Pujades. Octavi es un personaje muy conocido por sus papeles en cine, teatro y televisión y, aunque su físico pueda impresionar a más de uno, en la proximidad es una persona afable, sencilla y tranquila, muy alejada de las estrellas de cine que creen que son de otro planeta.

Nos reciben los dos chefs que están al frente del Terroir, Miquel Guimerà y Xavi Lahuerta, que pese a su juventud llevan muchos años de profesión a sus espaldas. Su propuesta se elabora a partir del producto ecológico: frutas, verduras y hortalizas recogidas diariamente en el huerto de La Morana, a menos de 100 Km de donde nos encontramos. Todo tratado con el máximo respeto y presentado de forma innovadora. Y es que la vuelta a lo natural no está reñida con lo moderno. Nos preparan una degustación de varias especialidades que estoy segura que nos transportarán a otra dimensión.

¿Cómo nació en ti la vocación de actor? Porque tú no ibas por ahí, ¿no?

Sí, la verdad es que la vida te lleva por caminos que no esperas. Yo estudié la carrera de medicina y, cuando terminé y me estaba preparando para el MIR, me presenté al casting de Happy House y me cogieron. Eso fue en 1999 y hasta ese momento no había hecho nada de cine ni televisión.

Empezamos con un clásico de nuestra gastronomía. Nos deja atónitos como algo tan sencillo como es el pan con aceite, puede cobrar un nuevo sentido en nuestros paladares al combinar un pan blanco de pipas exquisito con aceite de la variedad corbella original o un pan negro con cereales regado con la variedad verdal. Lo acompañamos de un zumo de manzana natural de La Morana.

¿Cómo llevaron tus padres ese cambio de rumbo tan radical? ¡De médico a actor! La mayoría de padres se asustarían un poco…

Mi caso fue un tanto especial. Yo ya había terminado la carrera y me estaba preparando la especialidad. No dejaba los estudios a medias para dedicarme a la interpretación. Además, no iba a probar suerte, sino que tenía un papel. Así se lo presenté a mis padres, enseñándoles que tenía un contrato para hacer una serie por el que cobraría más que en 20 años de adjunto en medicina. No tuvieron más remedio que aceptar. Al cabo de unos años, cuando les dije que me dedicaba definitivamente a la interpretación, sí que se preocuparon un poco más porque en aquel momento no tenía ningún proyecto cerrado, pero yo ya no vivía con ellos, así que, respetaron mi elección.

¿Qué especialidad querías hacer dentro de la medicina?

Psiquiatría.

Va un poco relacionando con entender los papeles que te toca interpretar, ¿no? Descubrir el alma y la esencia de los distintos personajes, entender su mente, convertirte en ellos.

Sí, supongo que una cosa y la otra no van tan desligadas como a priori pueda parecer. Si hubiera sido psiquiatra, me hubiera dedicado a entender por qué la gente es como es y hace lo que hace. El tipo de análisis de las personas que hubiera hecho, es muy parecido al que hago cuando me enfrento a un nuevo personaje y debo descubrir cómo es, que hace en la vida y qué emociones le mueven.

Hace aparición la primera fruta ecológica de la noche, una sandía. Pero, como todo en el restaurante Terroir lleva un toque especial, la firma de la casa. Nos la sirven aromatizada con albahaca, tomillo, romero y lavanda. Deliciosa combinación de sabores donde la reina es la fruta.

Cuando te dan un papel ¿qué haces? ¿Estudias el guion, analizas al personaje, buscas algún referente para entenderlo…?

Un poco de todo, pero yo creo que el actor debe estar atento a todo, observar mucho lo que pasa a su alrededor y aprender de todo. Por ejemplo, paseas por La Rambla y observas cómo la gente anda, cómo habla, cómo se relacionan entre ellos y te vas haciendo tu película: ¿Qué le ha pasado a esa persona? ¿De dónde viene? ¿A qué se dedica? ¿Cómo es su familia? Cuando te llega un papel, haces lo mismo. Pero también es muy importante leer el texto y entender qué estamos contando, cual es la esencia del mensaje que queremos trasladar. Porque a menudo, los actores tendemos a buscar en lo profundo del personaje, en lo oculto, cuando en realidad lo importante es lo que estás contando en esa parte de la historia del personaje.

Está claro que en el Terroir nos van a sorprender a cada momento. Ahora lo hacen con unos smoothies: de naranja y chía; de remolacha y bayas de goji; de apio, cale y espinacas; y de pimiento, cúrcuma y chirimoya. No creo que podamos probar nada parecido en ningún otro rincón de la ciudad. Realmente insuperable.

¿Cuál ha sido tu papel más difícil, aquel que te ha costado un montón?

Más difícil… pues por ejemplo el último en Cuerpo de Élite. Lo recuerdo con mucho cariño porque lo pasé muy bien, pero me costó mucho, sobre todo al principio. Yo venía de interpretar a un personaje serio, poco hablador y algo malcarado y, de repente, me tuve de meter en la piel de un hombre que es un derroche de energía, hiperactivo, que no para ni un momento de darle al coco. Las primeras semanas iba a diez cafés por día para estar al nivel, pero fueron pasando los meses y ya le cogí la medida y, en ese momento, lo empecé a disfrutar.

Y el mar hace aparición en nuestra mesa de la mano de un salmón ahumado con albahaca y perlas de “yuzu”, una fruta japonesa poco conocida aquí pero con múltiples propiedades, y de unas anchoas y boquerones con lavanda. Nuevamente combinaciones atrevidas que respetan la calidad del producto original. Un verdadero disfrute.

A ti que te gusta mucho el teatro, aunque lo compaginas con el cine y la televisión, ¿qué te parecen las obras que actualmente se programan? Tal vez estamos abandonando un poco a los clásicos para centrarnos en nuevos creadores, ¿no?

Me encanta el teatro y soy de los que está convencido de que un buen texto no entiende ni de épocas, ni de países, ni de nada; un buen texto es universal. Utilizando obras de Shakespeare puedes montar un Rey León o puedes explicar la guerra de Serbia. Los buenos textos son atemporales porque tratan los temas esenciales de la vida y, por tanto, los puedes extraer de su contexto histórico original y siguen siendo totalmente válidos. Y es que, si te fijas un poco, los humanos repetimos los mismos patrones y errores una y otra vez a lo largo de la historia.

La siguiente propuesta culinaria del Terroir bien podría ser una versión innovadora de un clásico de la cocina catalana, el mar y montaña. La combinación de los “rossinyols”, una de las setas estrellas de nuestra tierra, con patatas y granada, y la gamba salteada a la sal, es capaz de deleitar a los paladares más exigentes.

Hablemos de futuro, de las nuevas generaciones. ¿Qué les aconsejarías a los que se quieren dedicar al cine o a la televisión?

Que lo hagan, sabiendo que es un camino difícil pero que ahora está en un buen momento para encontrar posibilidades, siempre y cuando estén dispuestos a luchar y trabajar mucho. Y, sobre todo, que tomen como referente a personas fantásticas que tenemos en la profesión. Si sus referentes son de Hombres, Mujeres y Viceversa, no vamos bien.

¿Crees que es un buen momento para la interpretación?

Sin duda, pero solo para el producto bien hecho, para las producciones de calidad. La irrupción de plataformas como Netflix o HBO ha convertido a los espectadores en más exigentes, ya no se tragan cualquier cosa que les pongan y eso hace que toda la industria se deba poner las pilas si quiere tener la atención del público.

Detenemos nuestra conversación para admirar lo que tenemos delante: rocas de oro, plata y bronce, con airbags y butifarra negra. ¡No os voy a explicar más! Debéis venir a probarlo.

Tú eres padre de dos hijos ¿Qué consejo vital les das?

Uf, eso es realmente difícil. Te diría que lo más importante que les intento transmitir es que, decidan lo que decidan para su futuro, sean consecuentes con sus actos, con sus decisiones. Para mí es vital que la gente se responsabilice de sus actos.

Estamos llegando al final de nuestra experiencia en el restaurante Terroir Barcelona y lo hacemos con un filete de ternera a la ceniza de puerros, con puré cremoso de patata, espárragos y patata raté. El toque de sabor que la ceniza de puerros aporta a la carne es realmente excepcional, algo distinto a lo que estamos acostumbrados a comer.

Entiendo por tus palabras que no les quieres influir en cómo enfocar su futuro.

Me parece importante que, como en mi caso, las personas decidan qué quieren ser y se vuelquen en conseguirlo con honestidad y trabajo. Los hijos deben escoger su futuro y el trabajo de los padres es aconsejarlos, animarlos y acompañarlos en la medida que podamos. Pero no les debemos cortar las alas o pretender que sean una copia de nosotros mismos. La gente debe dedicarse a aquello que les gusta, a aquello que les apasiona y les sale de dentro.

Acabamos con otro clásico renovado, ¡pan con chocolate, aceite y sal! Y añadimos algo de fruta fresca, aprovechando que tenemos todo un huerto a nuestra disposición.

Atendidos y acompañados en todo momento por Xavi y Miquel, se nota que viven su profesión con auténtica pasión. Hemos pasado una agradable velada en un lugar distinto, donde el producto ecológico y de proximidad es el rey, y donde estos dos chefs de primer nivel se esfuerzan cada día para que la experiencia de comer en el Terroir sea diferente, saludable y exquisita. Además, me voy muy reconfortada tras una maravillosa charla con Octavi, un excelente actor, pero, por encima de todo, una persona inteligente, afable y cercana.