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12 Apr

Fez, la capital culinaria de Marruecos.


La cocina marroquí es un crisol cultural, y la mayoría de sus sabores se originaron en los “funduqs”—antiguas posadas utilizadas por los mercaderes ambulantes— donde se cruzaban los caminos de numerosas nacionalidades. Encontramos presente la influencia bereber en las grapas o el cuscús, la arábiga en los frutos secos y las especias, y la francesa en la duradera cultura del café. Las recetas varían según la región, pero algunos de los platos más exclusivos de Marruecos son oriundos de Fez. A continuación os ofrecemos una pequeña selección de algunos de los restaurantes más únicos de la ciudad, que harán las delicias de los paladares más inquietos.
Café Clock es la propuesta ideal para comidas ligeras. Situado en el corazón de la medina, esta bonita cafetería se expande a lo largo de dos “dars”—viviendas tradicionales con patios interiores— y es el lugar idóneo para hacer una parada y relajarse tomando un “nus nus”—mitad café, mitad leche— y quizás degustar algunos de los platos típicos de la cultura bereber, como la “shakshuka” —una variante de la tortilla— una sopa “harira” o la famosa hamburguesa de camello. ¿Lo mejor? Es un lugar perfecto también para los vegetarianos, ya que tienen una gran variedad de platos de base vegetal.
Para los amantes de las tapasThe Ruined Garden ofrece la mejor versión fassi de estas. Se asienta en las románticas ruinas del “riad”, y es famoso por ofrecer algunas de las mejores tapas marroquíes para el almuerzo, como las sardinas en “chermoula” con polenta o “makouda” —tortas de patata condimentadas y rebozadas—. Las cenas suelen ser a la carta, pero en ocasiones especiales se pueden demandar platos específicos con un día de antelación. 
Y por último, la mejor oferta de fusión gastronómica, el restaurante NUR. El chef marroquí Najat Kaanache —criado entre el País Vasco, las montañas del Atlas y Fez— ha trabajado en algunos de los mejores restaurantes del globo, incluyendo el Noma o El Bulli. Retornó a sus orígenes para abrir NUR —luz en árabe— en este íntimo y romántico espacio del “riad” convertido en  restaurante. Lo más exclusivo de este restaurante es el menú degustación que cambia cada día, siguiendo siempre la temática estacional. Platos creativos y coloridos reflejan los productos de calidad que pueden encontrarse a diario en el mercado, como “sashimi” con “zaalouk” —berenjenas ahumadas con tomate— o pollo con “Najat’s” y salsa mole mejicana.