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17 Jan

El uso de la lana en la industria de la moda está llegando a su fin.


Después de que Gucci, Burberry o Versace hayan vetado las pieles, PETA pone el punto de mira en el uso de las lanas.

La crueldad animal dentro de la industria de la moda suele quedar relegada solo al uso exclusivo de las pieles, pero ¿qué hay de todos aquellos otros materiales que también son de procedencia animal, aunque no conlleven su muerte?

Hablamos de las plumas, el mohair, la seda o la lana, que también provienen de los animales y que, a pesar de que para su producción no se requiere el sacrificio de estos, sí les supone un gran sufrimiento.  

Ya son muchas las grandes firmas de la alta costura, como Gucci, Burberry, Versace o Michael Kors, que han decidido vetar el uso de las pieles en sus colecciones, e incluso la ciudad entera de Los Ángeles —que este año se convierte en la capital de la moda vegana— que ha prohibido su venta y manufacturación. Por ello, PETA se ha marcado nuevos objetivos y uno de ellos se centra en la erradicación del uso de la lana.

La organización por los derechos de los animales denuncia el hecho de que a los esquiladores se les pague por volumen de material y no por hora de trabajo, y eso provoca que estos operen de manera más rápida y descuidada en cuanto al trato del animal.

Muchas son las campañas que se han lanzado a lo largo de décadas en contra de marcas de gran consumo como Benetton o Forever 21, aunque las represalias todavía no se han llevado a cabo. Sin embargo, el cambio que sí se ha producido viene de la mano de grandes empresas como H&M, Gap, Inditex, Mango o Primark que ya se han comprometido a excluir esta fibra de sus colecciones antes de 2020.