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11 Jan

SKYSCRAPER, “The Bruges Whale”.


Skyscraper es el ejemplo físico de por qué necesitamos cambiar la forma en cómo usamos y desechamos el plástico en el mundo actual. Como parte de la Trienal de Brujas 2018, la firma de arquitectura y diseño StudioKCA —con base en Brooklyn— ha diseñado una escultura de casi diez metros de alto en forma de ballena, compuesta por cinco toneladas de plástico recogido de los océanos Atlántico y Pacífico.

La Trienal atraca por segunda vez en la ciudad de Brujas y la temática que dirige esta edición es “the liquid city”, un concepto que define la ciudad como un escenario en cambio constante, ya que históricamente ha sido uno de los principales centros de comercio e intercambio en Europa.

En ella se han establecido distintas rutas de arte contemporáneo por todo el casco histórico, con sorprendentes instalaciones de artistas y arquitectos de renombre. Esta edición del festival artístico ha apostado por la interacción y ha asentado los que, sin duda, se convertirán en los nuevos cimientos urbanísticos.

Con la colaboración de los voluntarios de Hawaii Wildlife Fund y Surfrider Foundation, StudioKCA peinó las playas de Hawái para reunir los residuos que han servido para construir esta instalación artística. La estructura ha sido diseñada a escala real para demostrar el gran impacto que tiene el consumo de plástico y sus desechos sobre el medioambiente, pues tal y como afirma uno de los arquitectos a cargo del proyecto, el volumen de plástico existente en nuestros océanos es mayor al de las ballenas que nadan en ellos.

Pero, ¿por qué una ballena? El momento en que una ballena sale a la superficie y queda erguida para tomar aire, tiene una gran potencia visual. Y es que ante la inmensidad del azul, la ballena se convierte en el único rascacielos de esta “liquid city” que es el océano.

Tanto los diseñadores como los organizadores del certamen han querido que su ubicación tuviera un sentido especial y, por ello, se ha escogido la plaza Jan Van Eyck, junto a la estatua del maestro flamenco, donde el canal desaparece para seguir su curso subterráneamente.

Con esta metáfora de grandes dimensiones la firma ha querido dirigir la atención a este problema de contaminación global que atañe a todos, para concienciar al espectador de la necesidad de una acción individual ante esta problemática.